lunes, 7 de febrero de 2011

EL VIAJE FINAL


…en mi último viaje al futuro, llegué a un lugar en el año 2000, sólo 100 años delante de mi época, por desgracia fue el viaje final a través del tiempo pues quedé sorprendido con un artefacto que quise llevar de vuelta a mi era, y eso de llevar objetos a través del la máquina del tiempo no era permitido, pues si esto sucedía quedaría en el vacio, en ningún lugar preciso, sólo rodando en un hoyo negro sin poder regresar a ningún lugar en el tiempo. Pero mi asombro fue tal ante aquel cuchitril que no sabía ni para que servía, pero sus colores, sus formas me encantaron de una manera impresionante, y quise arriesgarme para llevarla a través del tiempo para que todos pudieran admirarlo, a fin de cuentas tal vez esa regla de los objetos en la máquina no era cierta. Me preparé para regresar a mi hogar, recibir cariño y admiración de parte de mis seres queridos pues sería el primero en mostrar un objeto del futuro, me convertiría en el más valiente de todos los hombres por haber viajado con un artefacto del futuro, y que importaba la función , si era hermoso, podría servir para cualquier cosa, rascarse la espalda, lavarse los dientes, agitar mi bebida favorita, jugar con mi hijo, masticar, o simplemente sería un trofeo para demostrar lo importante que era. Pero no pude hacer ninguna de esas cosas, pues al momento de encender la máquina me perdí en el espacio, aún peor, no se que paso con el cuchitril tal vez sólo se desintegró o llegó a algún lugar y ahora alguien mas está disfrutando de él. No me queda más que seguir perdido en el espacio, espero algún día llegar a encontrarme de nuevo con ese objeto pues ahora lo es todo para mi, sea cual sea su función lo quiero más que a nada en el mundo…

El reloj de toda una vida

El hombre caminaba por el mercado cuando se topó con la sección de cosas usadas "cachivaches" como muchos le llamarían, caminó por todos los pasillos repletos de ropa y muebles usados, trastes y juguetes viejos, hasta que se topó con un puesto en particular, que no era más que una lona en el piso con algunas de las cosas más extrañas que había visto el hombre, comenzó a inspeccionar los objetos, entre ellos había pipas con formas extrañas, unas plumas que se veían finas, encendedores y algunas otras cosas que no sabía para que servían, pero fue una sola cosa que rápidamente captó su atención, un pequeño reloj que no sabía exactamente de qué año databa pero se veía muy interesante a simple vista, estaba en una cajita circular de aspecto de cuero café, por dentro tenía un forro de tela en donde contenía el reloj, hecho de metal dorado y finamente detallado de la parte trasera en donde se le daba cuerda, era un reloj muy bello y fantásticamente conservado

– también es despertador – dijo un anciano que había estado sentado del otro lado de la lona, las ganas del hombre por comprar ese reloj aumentaron cuando descubrió que al darle cuerda se escuchaba un pequeño tic toc, el reloj todavía funcionaba, desde siempre le habían llamado mucho la atención los relojes, no sabía porqué pero se le hacían muy interesantes, así que decidió preguntar el precio,- llévatelo-, le dijo el anciano, el hombre se sorprendió y no pudo dejar de preguntarle porque estaba regalando sus cosas, el anciano lo invitó a sentarse en una sillita destartalada al lado de él

- te voy a contar una historia- dijo el anciano, con una voz rasposa que casi no se escuchaba- este reloj le pertenecía a mi abuelo, cuando yo era muy pequeño él me lo regaló y me dijo que debía cuidarlo muy bien, desde ese momento, todo lo que tengo lo cuido mucho, por eso nunca lo usé, al menos no de la manera en que se usa un reloj, toda mi vida la dediqué a cuidar de él, lo mantenía en una vitrina lejos de la suciedad, lo limpiaba con un líquido especial para relojes, incluso lo llevaba con relojeros expertos que me insistían en que no necesitaba mantenimiento pero igual lo mandaba, todas estas cosas que ves aquí son producto de mi obsesión por cuidar las cosas, al no tener un reloj en donde checar la hora nunca tuve noción del tiempo, sólo me dedicaba a cuidar de mis cosas hasta que un día me di cuenta de que estaba viejo, y que hasta me olvidé de tener familia alguna vez, ahora no tengo nadie a quien dejarle todas mis cosas, sería muy tardado tratar de venderlas, pues como no tengo noción del tiempo en cualquier momento podría morir, y mis cosas se quedarían sin dueño, las cosas que tanto cuidé terminarían en un basurero, por eso llévate el reloj, y úsalo, porque al menos el tiene la oportunidad de hacer lo que siempre debió hacer, dar la hora. El hombre no supo que decir, el anciano se separó de él y empezó a sacar más cosas de su maletín para ponerlas en la lona, el hombre se limitó a dar las gracias y se fue, pensando en que esa noche daría cuerda al reloj para despertar a un nuevo día.

Domando a la Bestia


Todo empezó hace mucho tiempo, cuando el hombre comenzaba a hacer uso de la razón. Su amplia necesidad de controlar lo que le rodea lo llevo a querer dominar una fuerza, que para ese entonces parecía indomable.

Cuando el hombre se dio cuenta de que el fuego le era útil para muchos de sus fines, no pensó en otra cosa que en domarlo. Sin embargo, de inmediato noto que al igual que ayudarlo podía dañarlo.

Así que, lo primero que hizo fue aislarlo, limitar su fuente de alimentación era lo más lógico. Pero con una pequeña rama seca que se encontrara cerca era suficiente para liberarlo y causar un gran desastre, así que pensó en algo más… delimitar el área en que lo usaban. Rodearlo con piedras funciono bastante bien.

Al paso del tiempo la población fue creciendo y el uso del fuego se volvió cada vez más importante, por lo que necesitaban cada vez más. Pero, mientras más fuego tenía, era más difícil controlarlo. El viento liberaba al fuego de su prisión y esto provocaba un caos. Pronto, el viento se volvió un enemigo.

Fue entonces cuando al hombre se le ocurrió dividir el fuego, a cada pequeño grupo de personas se les asignaba una pequeña cantidad de fuego que debían de cuidar. A estos pequeños grupos les llamaban familias.

La vida se volvió un poco más sencilla, y el fuego comenzó a usarse para casi todo. Cuando los cazadores salían, llevaban un poco de fuego con ellos, pero su enemigo, el viento, siempre lo apagaba. Por ello, siempre que salían a cazar tenían que volver a su aldea. Solo un cazador, el más avaro de todos pero también uno de los más brillantes quería comer justo donde cazaba, ya que para él, el sabor se perdía en el transcurso de regreso a la aldea así que pensó en la forma de vencer al viento.

Su primer intento se baso en una pequeña protección a base de hojas grandes, pero el viento era más fuerte y logro que las hojas se incendiaran.

Su segundo intento fue más ingenioso. El fuego, al entrar en contacto con otros materiales, afectaba su estructura, fue entonces cuando se le ocurrió calentar el barro y hacer una estructura que protegiera al fuego. La forma que utilizo fue como de una piedra con un hueco en ella. Dentro metió ramas secas y algunos aceites para que mantuviera el fuego por más tiempo. Por último la tapo con una piedra para que él no se lastimara, y el fuego brotara cada que quisiera.

Exitosamente logro preservar al fuego incluso en el ambiente más hostil.

Fue así como nació el primer modelo de encendedor, el cual fue modificándose a través de los siglos, hasta llegar al que conocemos hoy en día.

Diego Alonso Sánchez Tec

Objeto: Encendedor.

Las maravillo-fabulosas aventuras de Loalite


Las maravillo-fabulosas aventuras de Loalite
Biografía de una antropóloga
Querido diario… sin duda creo que hoy, este fantástico día, califica a la perfección como uno de los más importantes de mi vida, que digo de mi vida, de la historia de la humanidad, pues hoy 8 de diciembre del 2222 se ha producido por mucho uno de los descubrimientos más relevantes, lo escribo en tus paginas querido diario con la esperanza de que algún día alguien sensato te encuentre y mi nombre sea reconocido por el resto de la historia, esta mañana realice lo de costumbre, mi dedo comenzó a sonar cual alarma vieja, pues no he tenido la oportunidad de comprar el nuevo inyector de alarmas, como te escribí hace un mes estaba en busca de una nueva cápsula para vivir… ¿Qué crees?... la encontré, y jamás cambiaria por nada mi elección pues gracias a esa decisión fue que me tope con el objeto, mi descubrimiento, ese objeto que por años se buscó, y nunca se tuvo ni una pista de su posición, por fin encontré el platillo transportador, aquel que no solo trasportaba objetos sino también personas, es posible que nunca recaude los elementos suficientes para lograr emitir una verdadera relación de su uso, pero si puedo suponer que las transportaciones se realizaban girando el platillo pues no contiene ningún tipo de botón por presionar o palanca alguna, mi trabajo quizá por el resto de mis días sea encontrar la respuesta, pero de algo estoy segura la búsqueda que por décadas se realizó gracias a diferentes antropólogos no fue en vano, pues pienso que solo les faltó explorar en mi nueva cápsula, hoy la suerte estuvo de mi lado y mañana será otro día.
Biografía escrita en 4842


OBJETO: Discos de vinilo
Laryza Mariagna Benítez Narváez

BelL-TelEfonEe

BELL-TELEFONEE.

Antes, la comunicación de individuo a individuo era una dificultad muy grande. Como medio de comunicación solamente era utilizado el correo.
Fue en ese momento cuando, al hombre se le ocurrió hacer el telegrama, después de varios años de la utilización del telegrama, notaron que podía ser posible comunicarse por medio de un objeto particular por medio de un sonido acústico por medio de señales eléctricas a distancias.
La creación por Meucci se dió por concluir en el año de 1876, denominando a su invento como el telegrófono.
            Al no ser patentada por problemas económicos, Alexander Graham Bell patenta la idea y la nombre teléfono y su “invento”. Este teléfono debía ser utilizado, moviendo una manivela.
           

El teléfono fue modificándose de manera impresionante, pero el uso de éste era de muy alto costo, solamente la gente con un rango alto socialmente hablando, tenía las posibilidades y facilidades de tener  o utilizar uno.

El gobierno observó que el teléfono se había convertido en una necesidad humana, es así como surgieron los teléfonos públicos.
En un principio el teléfono comunal era dirigido por operadoras en centros telefónicos para uso comunitario, las cuales mandaban el mensaje de voz a diferentes distancias; por supuesto, con un costo.

El trabajo de operadoras era pesado, a las mujeres que trabajaban de esto, les pagaban muy poco por rutinas muy largas.
Es por eso que un diseñador, al pensar en ésta problemática decidió, hacer un teléfono, el cual tú podrías usar personalmente, este se le conoce como teléfono público. Este fue utilizado por medio de fichas y dinero; estos fueron modificándose como fueron pasando los años.
A mitades del siglo XIX, fue utilizado a penas el disco como marcador.
A finales del mismo siglo, 1990 aprox. Se utilizó el teléfono con teclas, lo cual fue de gran éxito y hasta hoy en día lo seguimos viendo.
El teléfono que necesitaba pago de monedas, se innovo a continuación del de teclas, éste es llamado “modelo mural”; funcionaba por medio de teclas y para su uso era necesario, la obtención de monedas y posteriormente de tarjetas.
Fue aquí donde surge el Bell-telefonee, para el uso comunitario, con un costo económico y  alta resolución.

domingo, 6 de febrero de 2011

A través de los siglos....

Candelabro de madera



Hace algún tiempo, cuando las personas todavía vestían con trajes que representaban su grado y su casta social, aquellas épocas en las que la navegación se realizaba sobre grandes galeones artillados con potentes y grandes cañones de 26 libras que cubrían las cubiertas y estaban siempre listos para defender el navío, las noches eran obscuras y silenciosas, existía una atmósfera mágica en el aire, se ausentaban los ruidos, se extinguían las señales de vida, todo era calmado y solo se divisaban pequeños puntos luminosos dentro de cada una de las casas de la bahía.
En cada casa debían de haber por lo menos unas 12 veladoras en hermosos candelabros colocados estratégicamente para emanar suficiente luz para indicar el camino dentro del lugar.
Una de estas veladoras, solitaria por cierto, se encontraba en el escritorio del gobernador de la bahía de Barbados, famosa isla durante la época de oro española, pero aún más con la llegada de los británicos y el Boom del azúcar caribeña, donde gobernaba un tal Brian G. Hensley (Británico) el cual solía escribir todas las noches, acompañado de su siempre útil y servicial candelabro de madera, tallado por las propias manos de el carpintero más famoso de Italia.
Sobre su escritorio, al lado de un cofre de madera y unos cuantos sellos, entre pergaminos y un sextante antiguo, encontramos a este mencionado candelabro, iluminando al letrado en sus momentos de inspiración.
Así pasaron 16 años de prosperidad y monotonía en la isla, hasta que llego la conquista por parte de los franceses, los cuales saquearon y devastaron la economía del lugar, el palacio del gobernador no fue la excepción y quedo tan vacío como las minas de potosí del perú. Nuestro candelabro paso por diferentes manos, de los franceses a los holandeses, que mientras iban navegando fueron capturados por un buque español, hasta que éste regreso a nueva España y fue víctima de la piratería, sobrevivió a la independencia, pasando por grandes personajes como allende, él cual le utilizó para escribir la carta que llevaría a hidalgo, después pasaría a las manos del mismo iturbide para terminar olvidado en algún cuartel durante el porfiriato...

De ahí no se supo más hasta que apareció en un mercado ambulante a 222 kilómetros de la ciudad de méxico, en un pueblo llamado querétaro, que era prácticamente un estado agrícola en el valle de méxico y mayormente conocido por ser el paso entre el norte y el sur de México. En este pequeño pueblo nuestro candelabro, ahora llamado: "luz del rey" por su nuevo dueño, brillaba en el despacho un comerciante de telas, ubicado en la calle de allende... ahí permaneció durante varios años, pero su suerte estaría por cambiar, ya que el negocio de este comerciante fue decayendo y no paso mucho tiempo hasta que tuvo que vender sus posesiones y buscar mejor suerte en puebla o el distrito federal.
"Luz del rey" terminó deteriorado, sobre una manta rodeada de artículos usados, dentro de un mercado ambulante en la colonia presidentes, donde cada sábado se reúnen diferentes personas para vender aquello que ya no necesitan o que no utilizan, ahí fue donde lo encontré...


"Quién diría que:
lo que una vez fue de suma importancia en la humanidad,
tan preciado y sumamente valorado,
sería alguna vez fácilmente desechado
y completamente ignorado"



Alejandro Sánchez Delgadillo